Existen seis funciones de la lengua que pertenecen a los elementos de la comunicación hacia los que pueden orientarse los distintos tipos de mensajes o textos:

Las funciones de la lengua

Emotiva: es el mensaje exterioriza los sentimientos, las emociones y demás contenidos subjetivos del enunciador o emisor. Ejemplos: ¡Ay!, Estoy feliz de volver a verte, Me siento muy triste.

Apelativa: el mensaje se orienta hacia el enunciatario o receptor e intenta atraer o dirigir su atención o sus acciones. Ejemplos: Métete a bañar, ¡Te estoy hablando!, ¿Quieres ir al cine?

Referencial: que implica la representación de algún contenido u objeto, el mensaje remite ya sea al referente o bien al contexto. Esta función es la que prevalece en la lengua cotidiana, pues su propósito es informar. Se encuentra presente en una amplia gama de mensajes, por ejemplo, en los programas de noticias, en cualquier texto escolar y en las revistas sobre los más diversos temas (viajes, finanzas, política, moda, el mundo natural, entre otros).

Fática: se produce cuando el enunciador o emisor establece, interrumpe, restablece o prolonga la comunicación con el enunciatario o receptor. Esta función se orienta al factor de contacto entre ambos. Ejemplos: ¿Bueno?, Hola, ¡Adiós!, ¿Estás ahí?

Metalingüística: se realiza cuando se emplea la lengua para decir algo acerca del lenguaje —como en la lingüística—, así como cuando el enunciador y enunciatario verifican si están usando el mismo código o sistema de signos y si éste funciona adecuadamente. Podemos citar como ejemplo cualquier libro de gramática en el que el lenguaje sirve para explicar el funcionamiento de las distintas clases de palabras (sustantivos, verbos, adjetivos, etcétera), así como la estructura sintáctica de una lengua particular.

Poética supone la orientación del mensaje hacia sí mismo y no hacia ningún tipo de elemento externo. Esta función es la que se expresa predominantemente en los textos literarios, pues en ellos lo relevante no es la verdad o falsedad de lo que se dice, ni que corresponda a la realidad del mundo exterior, sino la forma en que las palabras se combinan, de tal manera que construyen una realidad propia y sugieren distintos significados de forma simultánea.

Para llamar la atención sobre el mensaje mismo, los textos poéticos, por ejemplo, cuentan con algunos recursos característicos: el empleo de versos y estrofas (muchas veces de acuerdo con un esquema métrico), la presencia de ritmo y musicalidad, la rima, el uso de metáforas y demás figuras retóricas, entre muchos otros.

Deja un comentario

Cerrar menú